La mujer sin nombre.
lunes, 28 de septiembre de 2009
domingo, 20 de septiembre de 2009
Anecdotario del día polónico.II
(Horas antes, tres pisos más abajo)
En la planta baja la tarde acontecía liviana. El misterio de la esponja y la bolsa de dormir decidieron irrumpir la escena, mientras el velador alado se encaprichaba en seguir apagado.
Un duende alguna idea pensó,
Otro duende un recuerdo contó
y Que sé yo,
dio dos pasos y se cansó.
La inercia flotaba cómo única constante y el día insistía en tornarse polónico.
Todo lo demás, tres pisos más arriba, nos encontró.
En la planta baja la tarde acontecía liviana. El misterio de la esponja y la bolsa de dormir decidieron irrumpir la escena, mientras el velador alado se encaprichaba en seguir apagado.
Un duende alguna idea pensó,
Otro duende un recuerdo contó
y Que sé yo,
dio dos pasos y se cansó.
La inercia flotaba cómo única constante y el día insistía en tornarse polónico.
Todo lo demás, tres pisos más arriba, nos encontró.
Poema del día polónico.
verdes y mantecas
la nada nos penetra.
la casa me mira
y pide que le escriba.
Entre lavandas, máscaras y charlas
el caballito de mar cabalga.
con los anteojos para enamorarse,
el crujir de los panes en las bocas
y Aznar inventando mares
los duendes y el que sé yo
fueron tejiendo el día.
la casa quiere hablar
y yo, le presto mis letras.
la nada nos penetra.
la casa me mira
y pide que le escriba.
Entre lavandas, máscaras y charlas
el caballito de mar cabalga.
con los anteojos para enamorarse,
el crujir de los panes en las bocas
y Aznar inventando mares
los duendes y el que sé yo
fueron tejiendo el día.
la casa quiere hablar
y yo, le presto mis letras.
lunes, 14 de septiembre de 2009
Origen
Abro la canilla
gotas caen.
Olla en el
Fuego,
Ebullición,
Transformación,
Vapor,
Vacío.
Quisiera saber
hacia donde habrás ido
Gotita,
así te sigo!
gotas caen.
Olla en el
Fuego,
Ebullición,
Transformación,
Vapor,
Vacío.
Quisiera saber
hacia donde habrás ido
Gotita,
así te sigo!
Ciertamente incierta
Ciertamente,
Al bullicio de los objetos,
a los mundos de la ciudad
y al susurro de mis cuadernos
le encuentro, como a estos papeles,
la misma razón de ser que a mí misma: incierta
Al bullicio de los objetos,
a los mundos de la ciudad
y al susurro de mis cuadernos
le encuentro, como a estos papeles,
la misma razón de ser que a mí misma: incierta
Palabras Corpóreas.
Las palabras son tan sólo aire.
Pero se convierten en brisa, viento o huracán cuando son impulsadas por el cuerpo.
El cuerpo da sentido a lo que se pronuncia.
Pero se convierten en brisa, viento o huracán cuando son impulsadas por el cuerpo.
El cuerpo da sentido a lo que se pronuncia.
Qué será quién...
Será
un perro,
un anciano con las manos en los bolsillos,
o dos en el pasto,
o la luna colgando,
o la mujer que mira el reloj,
o la inestabilidad que ella le genera a él
y él a ella.
Un pájaro acercándose sigilosamente a otro y luego corren y luego paran.
El almanaque que sobresale del bolso,
El que me mira escribiendo,
El farol que alumbra el lugar,
El libro que espera ser leído,
Los guardias detrás de mi espalda.
La conversación entre dos amables extranjeros,
La pareja de ancianos que aún caminan de la mano.
La señora del pororó,
el barco en espera.
Quién será qué.
un perro,
un anciano con las manos en los bolsillos,
o dos en el pasto,
o la luna colgando,
o la mujer que mira el reloj,
o la inestabilidad que ella le genera a él
y él a ella.
Un pájaro acercándose sigilosamente a otro y luego corren y luego paran.
El almanaque que sobresale del bolso,
El que me mira escribiendo,
El farol que alumbra el lugar,
El libro que espera ser leído,
Los guardias detrás de mi espalda.
La conversación entre dos amables extranjeros,
La pareja de ancianos que aún caminan de la mano.
La señora del pororó,
el barco en espera.
Quién será qué.
Tríada de Voluntades para una Semilla.
Una semilla necesita de tres voluntades:
La de la tierra, para contenerla.
La del agua, para nutrirla.
La del viento, que esparce vida.
Dadas las voluntades externas todas, no toda semilla llega a destino.
Razón por la cual sospecho, de una cuarta voluntad no externa, sino intrínseca: la del Fuego.
Voluntad que necesita toda semilla para dejar de ser ella y convertirse en flor.
La de la tierra, para contenerla.
La del agua, para nutrirla.
La del viento, que esparce vida.
Dadas las voluntades externas todas, no toda semilla llega a destino.
Razón por la cual sospecho, de una cuarta voluntad no externa, sino intrínseca: la del Fuego.
Voluntad que necesita toda semilla para dejar de ser ella y convertirse en flor.
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