verdes y mantecas
la nada nos penetra.
la casa me mira
y pide que le escriba.
Entre lavandas, máscaras y charlas
el caballito de mar cabalga.
con los anteojos para enamorarse,
el crujir de los panes en las bocas
y Aznar inventando mares
los duendes y el que sé yo
fueron tejiendo el día.
la casa quiere hablar
y yo, le presto mis letras.
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