sábado, 15 de agosto de 2009

Nadie.

Me recordé.

(Fue de repente, que se note eso por favor. Y sobre todo, que se note la diferencia con Recordaba y su imagen asociada de estar mirando por la ventana con ojos melancólicos, o su versión de estar ellos fijos sin mirar, o mirando dentro. Es más adecuadamente, un acordarse. Pero la acción recae sobre sí mismo: Acordarse de uno en un recuerdo.)

Entonces decía, me recordé.

Estaba en una plaza y estaba junto a Nadie.
Absolutamente Nadie.
Nadie completo.
Todas las partes de Nadie estaban ahí conmigo.
Y no por desaparecer. Nadie había desaparecido.
Simplemente Nadie habitaba.

Confieso que necesitaría una palabra más Nadie que nadie, para describir tal emoción. Pero intuyo que aquella que busco, no existe. Y sin palabras, Relato, no puedo seguirte.

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